domingo, 23 de agosto de 2015

El verdadero Conde Drácula (Documental).



Este documental nos habla sobre la figura de un personaje que en realidad existió y es histórico. Su verdadero nombre era Vlad Tepes III (1428-1476) y nació en la ciudad de Sighisoara, situada en la provincia de Transilvania, actual Rumanía, en 1428 y murió asesinado, a los 48 años de edad en las cercanías de Bucarest, donde fue decapitado.
Aun se conserva la casa donde nació y en Bucarest hay un documento que da fe de su nacimiento. A su vez, el castillo donde vivió se conserva en buen estado, con ese aire a misterio y algunas habitaciones hechas dentro de la piedra que rodea el lugar, mobiliario original utilizado por Vlad y con escaleras en espiral que no llevan a ningún lado.
Fue hijo del cruel Vlad Dracul, príncipe de Valaquia, llamado "El Diablo" y de donde viene el apodo de Drácula, que significa hijo de Drácul, es decir, "Hijo del diablo". Pronto el hijo superaría con creces las atrocidades del padre, ya se sabe de tal palo... tal astilla.




Un personaje siniestro donde los haya y al decir que era empalador me refiero que atravesaba a muchas de sus víctimas por el ano o la vagina (los más "afortunados" eran clavados por la espada o por el abdomen) con un larguísimo palo sin punta, ya que esto aseguraba el mayor dolor, el cual salía por la boca o por el hombro y luego clavaba ese palo en el suelo en forma vertical, aún con la víctima arriba y viva, para que por efecto del peso la persona fuera cayendo lentamente y enterrándose cada vez más el palo en su cuerpo.
Muchas de las víctimas estaban vivas cuando llegaban al piso, lo que hace suponer que los encargados de la ejecución evitaban atravesar el corazón para prolongar más la agonía de sus víctimas. A veces la piel era clavada con un clavo al palo para mantenerlo por más tiempo arriba, hasta que se desgarrara la piel y así comenzar su descenso por el palo... menuda manera más espantosa de morir ya que aquello era lento y doloroso como pocas cosas. 



Su macabra mente se fue formando desde niño, al tener una infancia marcada por las desgracias y los malos ejemplos, al observar atrocidades que hacía su padre, criado en un entorno de guerra, torturas, asesinatos y salvajadas.
Fue rehén de los turcos a los 13 años de edad cuando fue entregado junto con su hermano Randu por su propio padre, como muestra de sumisión al Sultán y como garantía de no atacarlos. Luego su padre y su hermano Mircea fueron asesinados por los boyardos, su padre apaleado hasta morir y su hermano enterrado vivo, por lo que es de imaginar que el corazón de Vlad se fue llenando de un odio alucinante.


De los turcos se dice que aprendió métodos de tortura y la forma de ejecutar por empalamiento. A pesar de ser bien tratado por los turcos y educado por ellos, no se plegó a ellos ni se convirtió al islamismo, aunque ellos le ayudaron a ser nombrado Príncipe de Valaquia.
Llegó a ser el más temido de los monarcas europeos de La Edad Media y hasta asesinó a sangre fría y por motivos fútiles a su misma población, incluso a sus amantes. Impuso leyes en su territorio cuyas infracciones eran castigadas con las peores muertes e incluso llegó a matar a bebés por empalamiento. Se ve en los grabados de la época como de perturbada era su mente, que incluso desayunaba en medio de sus víctimas empaladas y otras siendo descuartizadas.

Os dejo con el documental.


viernes, 21 de agosto de 2015

A beautiful mind (2001)

Cartel del film

En el año 2001 Ron Howard dirige Una mente maravillosa, película basada en un libro de Sylvia Nasar que trata sobre la vida de John Forbes Nash Jr. al que interpreta Russell Crowe, de una manera muy suavizada (ya que no aparece ni su supuesta bisexualidad, ni líos familiares y con la justicia, etc...), un matemático que ganó en 1994 el Premio Nobel de Economía, tras sobrevivir a una enfermedad tan destructiva como la esquizofrenia.
Precisamente la forma en que se trata esta enfermedad en la película es parte importante de la misma y hay asociaciones que le han dado premios y alabanzas por ello. 

Russell Crowe (Profesor John Nash)

El director decía que esperaba que después de ver la película, la gente mirara de forma distinta a una persona a la que vieran en una esquina hablando sólo, porque esta enfermedad es muy dura y a los esquizofrénicos les hace ver un mundo tan real como en el que vivimos el resto. También se ve la dureza que supone para los amigos y familiares.
Para este hombre, la enfermedad empezó ya en la Universidad, pero como a los genios siempre se les ha considerado muy excéntricos, no recibió tratamiento. Ahí es donde empieza el film, para darnos cuenta de que ya entonces le atormenta el mundo y la dificultad que ello conlleva de integración en la sociedad como una persona normal. Esta primera parte está rodada en el Campus de Princeton.


Allí en Princeton, donde Nash llega en 1947 para realizar sus estudios de postgrado, está obsesionado con una idea matemática original y brillante y sólo se ve comprendido por su compañero de cuarto Charles (Paul Bettany). Después de varios intentos Nash consigue una revolucionaria teoría y consigue una plaza de profesor en la MIT. Alicia Lardé (Jennifer Connelly), una de sus alumnas, lo deja fascinado al mostrarle que las leyes del amor están por encima de las de las matemáticas.
Gracias a su prodigiosa habilidad para descifrar códigos es reclutado, como no, por Parcher William (Ed Harris) del departamento de Defensa, para ayudar a su país EEUU, en su Guerra Fría contra la Unión Soviética.

Ed Harris


En la última parte de la película vemos el envejecimiento de todos los personajes, mediante exagerado maquillaje, la curación de Nash, su vuelta a Princeton como profesor y el premio Nobel. 
Del reparto actoral Russell Crowe se deja la piel y lo hace francamente bien, Ed Harris como siempre está espléndido y me sorprendió Paul Bettany positivamente, con el que Crowe entabló buena amistad y volverían a coincidir en Master an Commander. Jennifer Connelly en el lado de las actrices está realmente espectacular.


Russell Crowe y Jennifer Connelly


Os dejo con esta buena película.


martes, 18 de agosto de 2015

Mejores escenas cómicas del cine (XXXIII)



En 1962 José María Forqué dirige Atraco a las tres, una desternillante comedia, de las mejores sin duda, donde destacan todos los actores, ya que el elenco es descomunal y hay momentos donde los secundarios logran instantes de lucimiento incluso eclipsando a los protagonistas.
El film nos cuenta la peripecia vital de los trabajadores de una sucursal bancaria, que se plantean un atraco a su propia sucursal. Hay varios gags muy bien construidos, sobre todo los que terminan con alguno de los empleados lesionado o con golpes. Es un humor sencillo y que sorprende que fuera autorizado en tiempos franquistas, ya que el aire de rebeldía de los curritos podría suponer un peligro para el régimen...



Elijo una escena en concreto, donde un sublime José Luis López Vázquez interpretando a Fernando Galindo, un infeliz soñador que trabaja en la caja del banco, recibe a Katia Durán (Katia Loritz), una artista, y lo hace con tal devoción que se desvive como su admirador, esclavo, amigo e incluso siervo.

Disfrutad de la escena.


lunes, 17 de agosto de 2015

Sean Penn cumple 55 años.



Sean Penn, el actor estadounidense nacido en Burbank (California), cumple hoy 55 años. Uno de los intérpretes más dotados de su generación y a la vez un personaje polémico e incómodo para Hollywood por sus ideas, que ha tardado en ser recompensado por la academia.
Su familia es de actores de artistas, su padre Leo era actor y director de gran trayectoria sobre todo televisiva y su madre Eileen, una secundaria todo terreno de dilatada labor. Su hermano mayor, Michael, es cantante y compositor de bandas sonoras, Chris, el menor, es actor también. Unos y otros han llegado a coincidir más de una vez ante las cámaras (Hombres frente a frente de 1986). En 1970 la familia fijó su residencia en Malibú, donde Sean se apasionó por el surf. Parecía que sería músico, pero cuando acabó sus estudios secundarios en el Santa Monica High School, quiso ser mecánico de automóviles, de lo que pronto desistió para dedicarse a la actuación.




Estudió 2 años interpretación en el Group Repertory Theater de Los Ángeles y con la legendaria profesora de arte dramático Peggy Feury. Con 20 años se mudó a Nueva York y consiguió debutar pronto en el off-Broadway con Heartland (1981) de Kevin Heeland, que sólo se mantuvo en cartel un mes. Su siguiente subida al escenario fue en 1983, con The slab boys, de John Byrne. Pero ya había pasado por Hollywood, donde estaba su filón, y donde sus primeros films fueron Taps. Más allá del honor (1981) de Harold Becker, Aquel excitante curso (1982) de Amy Heckerling y ya como actor principal en Bad Boys (1983). Muy destacable fue la película El clan de los irlandeses (de la que hable aquí) en 1990 con varios actores de su camada.
Algunas de sus actuaciones más recordadas son las de Atrapado por su pasado (1993), compartiendo actuación con Al Pacino, Pena de Muerte (1995) con Susan Sarandon, The Game (1997) con Michael Douglas o Yo soy Sam (2001). Recibió un Óscar por su trabajo en Mystic River (2003) de Clint Eastwood, donde interpreta un papel extraordinario de mafioso y matón, algo recurrente en su carrera, mientras ese mismo año hizo 21 Gramos, por ejemplo. Recibió otro Óscar en 2008 por Milk.
Como director ha dirigido 5 películas, la primera en 1991, Extraño vínculo de sangre.



Al igual que ha desarrollado su carrera a espaldas de las grandes productoras y se ha inclinado por un cine independiente, en muchos casos realizado preferiblemente entre emigos (Tim Robbins, Susan Sarandon o Jack Nicholson) y a partir de guiones que planteen un debate social, son trabajos sabiamente escogidos, su rasgo más destacable de la persona de Sean Penn es su compromiso, respeto por los derechos humanos y exigencia de justicia, y es ahí donde se separa de sus compañeros de profesión y se le califica como rebelde.

En homenaje os dejo con una escena mítica de la película Atrapado por su pasado (Carlito's way) dirigida por Brian de Palma, donde Sean hace de Kleinfield el abogado de Carlito Brigante (Al Pacino) y sufre una llamada en su despacho donde dicen que su coche ha sido robado y al llegar al ascensor es acuchillado.


jueves, 13 de agosto de 2015

Dumb and Dumber (1994)

Cartel del film


Recuerdo críticas en su día feroces a la película Dos tontos muy tontos, dirigida por los hermanos Farrelly en 1994, cuando a mi es una cinta que me hace bastante gracia y me gusta incluso. Es cierto que el film protagonizado por Jim Carrey y Jeff Daniels, no destaca por su humor inteligente o su brillante guión, no van por ahí los tiros. Se trata de un humor descabellado, chabacano y gañán, pero con clase, ese tipo de humor que es tan tonto, tan tonto... que te ríes casi sin querer.



La historia trata de Lloyd (Jim Carrey) y Harry (Jeff Daniels), dos amigos de una estupidez supina que son un auténtico desastre. El primero trabaja de chófer de una limousina, y el otro se dedica a transportar perros. Cuando Lloyd se enamora de una chica de buena posición, que deja olvidado un maletín en el coche, los dos amigos emprenden un chiflado viaje por todo el país para devolvérselo.



Pero, y esta es la parte que más me interesa destacar, en los tiempos que corren, donde nos rodean desgracias por todos lados, hay catástrofes naturales cada vez más asiduas, incendios enormes, pueblos destrozados por volcanes o tsunamis, sociedades rotas que para reparar los males corta cabezas en vez de aunar esfuerzos, enfermedades perennes, tragedias humanas, etc., me parece que este tipo de películas donde no piensas en nada, y te ríes de cosas absurdas y sin sentido, incluso en momentos a mandíbula batiente, me parece que no tienen precio.




Momentos inolvidables como el de la parada del policía y donde le dan la cerveza con los meados de Lloyd, o cuando a Harry se le queda la lengua pegada en la nieve, etc., no tienen precio, en definitiva una diversión.

Disfrutad de este chanante film.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Mejores escenas cómicas del cine (XXXII)



Rob Reiner dirige en 1987 La Princesa Prometida, quizás una de las películas más divertidas que haya visto y con una extraordinaria banda sonora compuesta por Mark Knopfler.
Después de buscar fortuna durante un lustro, Westley (Cary Elwes) retorna a su tierra para casarse con su amada, la bella Buttercup (Robin Wright Penn), a la que había jurado amor eterno. Para recuperarla ha de enfrentarse a Vizzini (Wallace Shawn) y sus esbirros. Luego, después de vencerles le espera el príncipe Humperdinck (Chris Sarandon) que pretende desposar a la pobre Buttercup, la cual odia al príncipe, porque sigue enamorada de Westley.

Cuando Westley, enfundado en su traje de Pirata Roberts está en su persecución de su amada, se encuentra con Iñigo Montoya (Mandy Patinkin) con el que mantiene un duelo a esgrima cómico y de lo más amigable y caballeroso.




Os dejo con este duelo de esgrima increíble.


lunes, 10 de agosto de 2015

C.R.A.Z.Y. (2005)

Cartel del film


Jean-Marc Vallée dirige esta maravilla de historia, que parte de un ingenioso guión perpetrado por él mismo y François Boulay. Este film canadiense está ambientado en los años 70, y propone un relato sobre el amor, la religión y las relaciones humanas (principalmente familiares) que toma como base la mirada de un niño pequeño a medida que va creciendo, y atraviesa por conflictos, el conocimiento de si mismo, la búsqueda de su propia identidad, sus amores, sus sufrimientos, sus momentos de goce, etc...




Pero realmente se nos describe un drama familiar, ya que cuando Zach Beaulieu (Marc-André Grondin) entra en la adolescencia y descubre que es bastante diferente a los demás, reprimirá sus tendencias más profundas por no perder el amor de su padre. Entre los 60 y los 80 vive rodeado de sus hermanos, de buena música, ya sea Pink Floyd, los Stones o David Bowie, los porros fumados a escondidas, y como no, las discusiones grandes y pequeñas, tanto con su padre como son sus hermanos.



Zach (Émile Vallée, hijo del director, de niño y Marc-André Grondin de adolescente), ostenta el título de hermano menor hasta que nace Yvan (Gabriel Lalancette). Por encima de él están Christian (Maxime Tremblay), Raymond (Pierre-Luc Brillant) y Antoine (Alex Gravel). Todos ellos viven bajo la protección materna de Laurianne (Danielle Proulx) y la presencia de Gervais (Michel Côté), el padre clásico, bastante bruto e insensible, pero siempre de buen corazón.
Todos los hermanos representan un arquetipo social, Christian es el rebelde, tatuado y con tendencias delictivas que triunfa con las mujeres, el típico malote vaya, Raymond es el inteligente que siempre está leyendo y lleva gafas, Antoine triunfa en los deportes y es de higiene descuidada, mientras Zach, el protagonista, tiene una personalidad bien definida, es sensible, introvertido y además comparte cumpleaños con Jesús y puede sanar enfermos. Pero la trama afortunadamente no se centra en su milagrería, sino en sus tendencias sexuales, no demasiado claras y que parecen conducir a la homsexualidad. Yvan, por ser el último se quedó casi sin personalidad y sin cabida en la película, sólo sabemos que está gordo. Realmente Zach absorve cosas de sus hermanos mayores.



A partir de las cuatro relaciones centrales, con su padre y hermano mayor principalmente y con su madre y el amor, el protagonista principal carge en su cuerpo con los detonantes de los temas primordiales de la película. En todos los casos el tratamiento que se realiza de ellos desde el guión hasta la dirección es simple y llevado con sensibilidad con picos de gran emotividad. A veces el recurso de la voz en off, resulta idóneo para resolver asuntos no suficientemente explicados. La cámara en general es fija y sin ángulos rebuscados, y los planos están en su justa medida, ni distantes ni demasiado cercanos. Loable es que logra capturar imágenes cargadas de intensidad, una mueca o mirada en el momento adecuado o un silencio cargado de significado. Ese buen criterio de la cámara es una de las mayores riquezas del film. 




En definitiva un divertimento de dos horas, con una historia interesante que contar, bien llevada e interpretada de manera muy correcta por sus actores. La historia está plagada de detalles, pequeños chistes que casi siempre funcionan y permanentes guiños al espectador.

Os dejo con esta gran película.

jueves, 6 de agosto de 2015

Escenas míticas del cine (XXXIV)



Martin Scorsese dirige en 1990 una película de gangsters mítica, Uno de los Nuestros. En este film cristalizan todas las obsesiones, todos los logros narrativos y estilísticos, todas las ramificaciones temáticas que durante décadas Scorsese fue atesorando y haciendo crecer en su interior. Un film de gangsters de origen italiano cuyas ambiciones y pretensiones quedan perfectamente reflejadas en el film.
En una escena mítica Jimmy (Robert de Niro) se encuentra con Henry (Ray Liotta), Tommy (Joe Pesci) y Frankie (Frank Sivero) en un bar en navidades para celebrar el éxito de su golpe de la Panam, que les reportó pingues beneficios, pero a Jimmy, tipo astuto y resabiado, no le gusta la actitud de algunos de la banda que empiezan a exhibir con lujosas compras el dinero robado.




Os dejo con esta mítica escena.


viernes, 31 de julio de 2015

Inside Out (2015)

Cartel del film


Ayer por fin pude ver la nueva película de Pixar, Del Revés (Inside Out), dirigida por Peter Docter y Ronaldo del Carmen, y he de decir que es una absoluta maravilla, un prodigio de imaginación, inteligencia y humor, salpicado de mil detalles y metáforas, que para mi, le hacen entrar de pleno derecho en uno de los altos puestos como mejores films de la factoría. Quizás sea un film complejo, algo difícil para el público infantil, pero no se me olvidará a una niña pequeña en la sala que decía todo el rato... "la bolita... la bolita"... referida a los recuerdos de la niña, desde luego atrapar... atrapa.


Riley y sus padres


El film narra el proceso de adaptación de una niña, Riley, que pasa de vivir en Minnesota a San Francisco, ya que su padre tiene un nuevo trabajo allí. La peculiaridad, o digamos la parte más interesante del film, es que se desarrolla dentro del cerebro de la niña, allí se encuentra el centro de control de todas las emociones, a saber, Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco (representada por 5 personajes brutales) y entrará en un difícil proceso de asimilación de la nueva situación, generando un caos que es el centro de la película, y como solucionarlo.




Cada persona es un mundo, como dice el refrán, y nunca mejor dicho en este caso. Dentro de la mente de Riley, y la de todos alrededor de ella, conviven esas cinco emociones, encargadas de un Cuartel General llamado Centro de Control, donde todo está milimétricamente planeado. Cada subnivel y detalle están creados y desarrollados con una calidad impresionante, una idea que refleja la novedosa propuesta. Encima y por si fuera poco, a este Centro de Control están conectadas unas islas donde está toda la vida de la persona, su familia, los recuerdos, su deporte favorito, etc...


Ira, Miedo, Alegría, Asco y Tristeza

Pero sumar más elementos y obstáculos en el camino no es una cosa menor para los directores y sus guionistas, sino todo lo contrario, ya que el nivel intrincado de malabarismo con el humor y el lado dramático, está tan bien balanceado que el resultado tiene el perfecto equilibrio para que no sea ni demasiado infantil, ni demasiado adulto, jugando con los tópicos con una maestría absoluta. Cuando necesita ser graciosa (la parte del amigo imaginario me hace hasta llorar) es hilarante, y cuando necesita golpear duro con el drama es, simplemente gloriosa.


Las islas

Al parecer Docter y Del Carmen se tomaron casi cinco años en construir poco a poco el universo de Riley y no dejaron nada al azar. No hay miedo a ir exponiendo argumentos difíciles de una manera simple y entendible (sobre todo por los menores) y que a su vez sean parte de la trama, ni de paso, ir creando un mundo complejo y lleno de mil detalles.
Sobra decir que el despliegue técnico es asombroso, y que se nota a través del colorido interior de la mente de Riley, así como los humanos detallados al máximo y la impresionante textura de las emociones, destacando Alegría, que es muy luminosa como si fuera formada por partículas, en vez de tener una solidez visible. 


Alegría, Tristeza y El amigo Imaginario


Nueva demostración de Pixar de que a animación e historias memorables, nadie les gana. Me juego lo que sea a que será Óscar a la mejor película de animación, ya que tiene todo, es tierna, madura, graciosa y emotiva, ¿qué más se puede pedir?

Os dejo con el tráiler.


viernes, 24 de julio de 2015

Mejores escenas cómicas del cine (XXXI)



En 1978 Luis García Berlanga dirige La Escopeta Nacional, una de las películas cómicas más grandes de la historia de España. Aquí Jaime Canivell (José Sazatornil "Saza") se luce en la interpretación de aquel industrial catalán que, en tiempos de Franco, practicaba el tráfico de influencias para vender en Madrid sus porteros automáticos, durante las grandes cacerías de entonces. Un tipo mezquino y ruin que al final tendrá su merecido.
Una de esas cacerías está organizada por el propio Jaime, que acompañado de su amante, Mercé (Mónica Randall), quiere que sea el trampolín para intentar hacer su negocio.





Allí Canivell se encuentra a un cura con muy mala leche (Agustín González), con el Marqués de Leguineche (Luis Escobar), putero y con la mejor colección de la historia del cine, un hijo del marqués que quiere ser como él que tiene un ayudante Luis José (José Luis López Vázquez) el cual se masturba por las esquinas, etc...
Una parodia esperpéntica en definitiva como pocas, que Berlanga hacía como nadie, de un país como el nuestro tan único y especial, en el que se pueden llegar a dar situaciones tan disparatadas como las aquí relatadas. De aquella España a la actual hay un abismo, pero hay cosas que tal como se relatan no están tan lejos como nos pensamos.





Mítica escena en la que acusan a Luis José (José Luis López Vázquez) de secuestro de una mujer, cuando resulta que es su amante y no la tiene secuestrada, mientras el cura suelta una frase mítica: "Lo que yo he unido en la tierra, no lo separa ni Dios en el cielo".

Disfrutad de la escena.


jueves, 23 de julio de 2015

Fallece José Sazatornil "Saza".



El actor José Sazatornil "Saza" ha fallecido en la madrugada de este jueves de forma natural a los 89 años. Nacido en Barcelona en 1925 participó en 114 películas, además de multitud de obras de teatro reconocido en 2014 con el Premio a toda una vida de la Unión de Actores. En 1988 recibió el Premio Goya al mejor actor de reparto por su papel en "Espérame en el cielo" de Antonio Mercero. Trabajó con Berlanga en El Verdugo (1963), La Escopeta Nacional (1978) o Todos a la cárcel (1993), con José Luis Cuerda en Amanece que no es poco (1989), o con Mario Camus en La Colmena (1982), con Mariano Ozores en otras tantas, Pedro Lazaga, y un largo etcétera.
En el teatro inolvidable su interpretación de Don Mendo en la obra "La venganza de Don Mendo", tradicionalmente representada por las primeras figuras de la escena nacional como Fernando Fernán Gómez o Manolo Gómez Bur.





Gran actor, que siempre destacaba por su carisma como actor de reparto, que solía encabezar en muchas ocasiones, sobre todo por su gran bis cómica que ocultaba tras un rostro serio que le daba un toque único de distinción, es decir, hacía reír desde la seriedad, con ese mítico bigote.
En 2013 se anunciaba que sufría Alzheimer, dejando definitivamente los escenarios de los que estaba ya retirado casi desde 2007.
Un mítico actor de la escena española, que siempre tenemos en nuestra memoria por haber participado en muchas de las más grandes películas de este país.




Os dejo con la mítica escena cómica de Amanece que no es poco, donde el Cabo Gutiérrez (Saza) escucha la confesión de Jimmy (el padre) de haber matado a su mujer.


martes, 21 de julio de 2015

Senna (2010)

Cartel del film


Senna, la película, del año 2010, pone de manifiesto la dificultad de delimitar las fronteras entre documental y ficción, si es que ya no son lo mismo o, cuanto menos, intercambiables. Esta cinta del británico Asif Kapadia, dedicada al legendario piloto brasileño Ayrton Senna, encaja perfectamente con la obra de un devoto que profesa su devoción en pantalla grande, y construyendo un relato a base de las gestas y tragedias que conformaron la brillante carrera del piloto brasileño, sesgada en mayo de 1994 en el circuito de Imola, en el Gran Premio de San Marino (que actualmente ya no se celebra).


El film está basado tanto en archivos familiares del fallecido piloto, como también material audiovisual de televisión brasileña y mundial de la época. Se muestra a un Senna muy religioso, preocupado por sus compañeros de trabajo (en las reuniones de pilotos), perfeccionista hasta el mínimo detalle, obsesionado con el triunfo, ídolo mundial, y mito en vida en Brasil, su país natal.
Desde los boxes a las reuniones, la cámara es un testigo constante, a menudo brutal en su presencia invisible, tanto en las votaciones y debates de los corredores, la defensa de Nelson Piquet a Senna, el acalorado rifirrafe entre Ayrton y Jean-Marie Balestre, el entonces presidente francés de la FIA, que se supone favoreció a Alain Prost.



El relato documental se centra a partir de 1984, año en que Senna llega a la máxima categoría del automovilismo. Exhibe las mejores carreras del brasileño (inolvidable aquella de Mónaco 84 sobre agua donde adelanta al mísmisimo Niki Lauda) mientras estaba en los equipos Toleman y Lotus, resultados que lo catapultaron hasta llegar a McLaren. Tiene como eje principal la rivalidad, tanto fuera como dentro de la pista, que mantuvo Ayrton con el francés Alain Prost, mientras eran compañeros de escudería en McLaren. Al igual que la carrera del astro brasileño, el documental alcanza su máxima tensión y emoción durante esta fase, carreras palmo a palmo y declaraciones cruzadas entre el brasileño y el francés le dan emocionantes tintes a la historia. Tras mostrar a Senna coronándose tricampeón, en contra de todos los pronósticos, se narra el cambio de reglas en cuanto a la ingeniería de los autos, en 1992. Se entra en la era de la suspensión electrónica, y se generan diferencias entre los que contaban con dicha tecnología y los que seguían con suspensión analógica.
Precisamente, la consabida y trágica muerte de Senna en Imola, San Marino, supone el clímax escalofriante del film, la cámara vuelve al punto subjetivo del piloto y desde dentro del monoplaza, todo artificio de voz en off, música o declaraciones, es dejado a un lado para permanecer únicamente con el ruido del motor. Es alucinante ese final, he vuelto a llorar, porque en su día en directo estaba viendo la carrera en la 2 (entonces todavía la televisión pública echaba las carreras), estaba comiendo y se me cortó la digestión, sentí que algo grave había pasado, sobre todo con el gesto del casco de Senna que se vencía, y me entró un enorme escalofrío por el cuerpo. Ya en ese fin de semana, hubo dos avisos gravísimos, primero el accidente de su compatriota Rubens Barrichello, y la fatal muerte de Roland Ratzenberger, que hizo llorar al propio Senna, que no tenía ganas de correr, del que por cierto casi nadie se acuerda porque lo de Senna lo eclipsó todo, pero ese fin de semana murieron dos pilotos, una fecha negra para el automovilismo.


Su relación con Xuxa (otra figura en Brasil) aquí es más que sugerido, pero ante todo, Senna podría pasar por héroe de personalidad más bien mediocre y permanentemente encomendado a Dios, pero sus gestas sobre la pista, su actitud suicida y, en última instancia, su aciago final, le convirtieron en mito para la historia.
Es un enorme documental, que en su día emocionó a Ron Dennis (no me extraña para nada) y en el que se ve la enorme rivalidad de Ayrton con Alain Prost, con el que fue compañero, luego enemigos acérrimos, pero entre ellos siempre hubo respeto y mucha rivalidad, lo demuestra el hecho de que Alain fuese a Sao Paulo al entierro y llorara como un niño pequeño.
La música corre a cargo de Antonio Pinto.

Os dejo con este tremendo film.


domingo, 19 de julio de 2015

Amy (2015)

Cartel del film


Este viernes se estrenó en España el documental que dirige con acierto Asif Kapadia, como ya hizo con el de Ayrton Senna en 2010, en este caso sobre la figura de la cantante Amy Winehouse. Dicho documental sigue la corta vida de la artista desde 2001, hasta su fallecimiento en 2011. Hay muchos testimonios, algo invisibles, de sus amigas, del que fue su marido, de su padre, de su madre, y de ella misma, pero las imágenes sobre ella son muchas y variadas, a través de un carrusel de material doméstico o archivo, fotografías, vídeos, reportajes de televisión, actuaciones, etc...




Pero Amy (La chica detrás del nombre) ahonda en su personalidad, y es ahí donde uno acaba entendiendo muchas más cosas de las que se nos había dicho o de las que habíamos leído. Marcada por la pronta ruptura matrimonial de sus padres, ella decide muy jóven irse a vivir con una de sus mejores amigas, la que por aquel entonces parecía una chica segura, íntegra y entregada en cuerpo y alma a su gran pasión, el jazz y el soul, irá transformándose poco a poco en una persona muy vulnerable, frégil, quebradiza, muy influenciable por la persona de la que se enamora, pero a la vez desvalida. Su salto a la fama, que no supo asimilar y para el que no estaba preparada la metieron en un bucle de drogas, alcohol y bulimia, que la destrozaron, además de un asedio mediático brutal y salvaje, mofas aparte.





Pero bajo mi punto de vista, sobra metraje, con media hora menos o incluso cuarenta minutos menos, el documental se haría más ameno, sobra demasiado material fotográfico que no aporta demasiado y cojea algo sin embargo en el tema musical, que estando citado como debe, hecho en falta más apuntes sobre sus colaboraciones o incluso sobre el material inédito que quedó de ella. Está muy bien reflejada la parte de su nacimiento musical, su primer contrato discográfico y su álbum Frank que la puso en el mercado. También como después de su primera relación con Blake, y cuya ruptura primeriza hizo que le brotaran todas las letras que compuso para Back to black, importante el apunte que se hace de que no sólo era una enorme cantante de un grandioso talento, sino que componía sus temas, y que tenía un don, que era su voz, además del cambio de estilo del jazz al soul de un disco a otro. Pero es también ahí, donde se empiezan a ver sus problemas con la alimentación, en la grabación de esa joya de 2006, ya tenía adicciones al alcohol y su bulimia era galopante. 





Hay fragmentos verdaderamente emotivos, como el de la entrega de los Grammy anunciado por su adorado Tony Bennett al que ella veneraba, su dueto con él, algo que la emocionó sobre manera, e incluso hizo que remontara el vuelo en un momento muy bajo.
Pero como no, los peores momentos también están reflejados, su adicción a la heroína junto con su marido, escenas e imágenes dantescas de sus juergas, conciertos lamentables donde ella aparecía borracha (el de Belgrado antes de morir), tristes momentos vividos con los paparazzi y demás muestras de que la fama pudo con ella y la destrozó. También muchos intentos de desintoxicarla, muchos de ellos sin éxito.




El final con su triste fallecimiento y el estremecedor dato de que tenía en sangre 45 veces el mínimo de alcohol para poder conducir, dejan a las claras que sus excesos y la mezcla de sus problemas alimenticios y demás acabaron por machacar a un corazón que dijo basta.
Sin duda, prefiero escuchar sus discos, y quedarme con lo bueno de ella, que era mucho, su voz sobre todo.

Os dejo con el tráiler del film en versión original.


miércoles, 15 de julio de 2015

Harrison's Flowers (2000)

Cartel del film


Elie Choraqui dirige esta producción francesa, que constituye un ejemplo de versatilidad de su director, que además de dirigir la cinta, la filmó cámara al hombro, como una especie de travelling contínuo que da al film una vivacidad y sobre todo un realismo brutal, algo que resulta muy impactante. Aquí se mezclan el amor, la intriga y sobre todo la violencia de una guerra en los Balcanes que acababa de estallar. El conflicto de los Balcanes se desarrolló de junio de 1991 a septiembre de 1995, donde tanto las cifras de muertos (130.000 personas) más dos tercios de la población desplazada de sus hogares, hablan por si solos. Se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, asesinatos, torturas, violaciones incluso castraciones. Así asistimos a una mezcla de amor, odio, enternecimiento, embrutecimiento y mentira muy buen plasmado, aunque los elementos que intervienen acontecen de manera desigual y aleatoria, aún sabiendo su final.



La historia concreta que nos narra el film, es la de Harrison Lloyd (David Strathairn), un reportero que cubre la información sobre la guerra de Yugoslavia, unos "escarceos" que se consideraban en aquel momento y desde la distancia (muchas veces la ignorancia) poca cosa. En principio iba a ser su último trabajo, ya que estaba harto de ver muertes y quiere retirarse y dedicarse a su gran pasión, el cuidado de las flores. Tras el derrumbamiento de un edificio, a Harrison se le da por muerto, pero su mujer, Sara Lloyd (Andie MacDowell) se niega a creer eso y en un acto de valentía feroz decide ir a buscarlo a Croacia. Al llegar allí se encuentra en medio de una de las guerras más atroces y crueles que quepa imaginar. Todo empieza en la redacción de Newsweek, cuando ven que la cosa se pone fea en la zona de conflicto y salta la noticia del protagonista. Lo que pasó a partir de entonces, es que unos supuestos pequeños escarceos pasan a ser una guerra en toda regla, que generó una expectación como ninguna otra en su tiempo. La Guerra del Golfo de 1991 fue especial por ser la primera transmitida en directo y a todo color, pero esta de los Balcanes fue particular por la naturaleza de su origen y la dimensión de la violencia, un nuevo estilo que se basaba en las diferencias étnicas.




La llegada de Sara es impactante, y en su estreno está a punto de ser violada y asesinada, después de presenciar a sangre fría el asesinato de la persona que le servía de guía en su viaje. Se encamina hacia Vukovar previo paso por Osijek, y el amor ganará al miedo en su viaje. Tiene la suerte de ser rescatada por un grupo de periodistas que cubren la guerra, y se la llevan camino a Osijek. Ahí entran en acción Marc Stevenson (Brendan Gleeson) y Kyle Morris (Adrien Brody) quienes ayudarán de manera increíble a nuestra protagonista en su propósito. La actuación de Andie MacDowell es brutal, para mi la mejor de su carrera.




En cierta forma hay una parte de la película que es como un documental, en el que los periodistas relatan que lo que vieron en esa guerra no era comparable a nada de lo que habían visto antes, y hablamos de gente curtida con mucha experiencia y guerras a sus espaldas.
Como bien le dice Kyle a Sara "en esta guerra no hay buenos ni malos, primero disparan y luego averiguan", dejándole claro que está en un infierno. Hay también un tema de asimilación mental dura por parte de ella de lo que está viviendo, que es realmente impresionante.
Por medio pasarán mil peripecias, verán muertes de niños (salvaje escena) en Vukovar, bombardeos, minas que explotan, etc., todo para poder llegar a ver a Harrison. 



Un film que obtuvo la Concha a la mejor fotografía del Festival de cine de San Sebastián y fue galardonada con el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Os dejo con esta grandísima película.